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La tecnología detrás de una alarma

Como en casi todos los ámbitos de la vida, detrás de una alarma hay mucho más de lo que se ve. Por establecer un paralelismo más o menos aproximado, vamos a comparar las alarmas a algo que, en principio, damos por supuesto que todos conocemos: un programa de televisión.

La parte visible de la alarma es el cartel que advierte de existe, el tablero de mandos y, si procede, la caja con su sirena, las cámaras, el altavoz… por otra parte, el lado que vemos de la televisión es el de la pantalla, el marco en el que se encuadra ésta (cada vez tiene menos sentido hablar de caja) y el cableado y las conexiones que dependen de nosotros como televidentes.

Hasta ahora, parece que no existen demasiados elementos en común, ¿verdad? Calma: todo llega. Concretamente, a partir del próximo párrafo.

Detrás de lo que se ve está lo realmente importante

Para que una y la otra (alarma y televisión) funcionen y lo hagan de manera satisfactoria para el cliente, necesitan tres elementos: una tecnología adecuada, un canal entre la empresa y el cliente / espectador y alguien “al otro lado”.

Al igual que la televisión requiere de la tecnología digital con sus ceros, sus unos, sus codificadores, decodificadores, amplificadores de señal… (esto era más sencillo de explicar con la tele analógica, puedes creernos), las alarmas necesitan de sus avances en imagen en sonido y en transmisión de datos, bien de forma analógica, bien, cada vez más a menudo, digital, a través de una red similar a Internet.

En cuanto al canal entre el usuario y quien le ofrece el servicio, del mismo modo que ha evolucionado el televisivo (de ondas a ceros y unos), lo ha hecho en el sector de las alarmas, de modo que ya no es preciso despertar a medio vecindario para avisarnos y avisar a la policía de que un intruso ha entrado en nuestra casa o negocio.

La parte más importante de las tecnologías es… quien las disfruta

El tercer paralelismo que planteábamos entre la televisión y las alarmas, no se refiere, al menos de manera directa, a las tecnologías: hablábamos de que hay alguien “al otro lado”. Siempre, en todos los casos, una voz amable, atenta a nuestras dudas o peticiones.

La pregunta que ahora surge es: ¿por qué tanta tecnología y para qué un equipo de personas para atendernos cuando muy bien podría conectarse la alarma a la policía o a los tímpanos del vecindario?

Para qué tanto despliegue

La clave podemos leerla en este artículo de securitasdirect.es: la primera de las respuestas, “ser amable”, se hace patente y es el porqué de disponer de un importante equipo humano en el ya mencionado “otro lado”: las alarmas, defiendan bienes o personas, al final siempre acaban defendiendo a las personas.

Otro de los puntos del escrito se refiere a “dar confianza”, algo que se logra con tecnologías punteras (en mejor ocasión profundizaremos sobre Verisure) que resguarden en todos los aspectos los bienes y la seguridad del cliente.

El tercer y último punto que menciona el escrito, por más que sea evidente, no todo el mundo es capaz de cumplirlo. Y es que no todo el mundo es capaz de “ser eficaz”. De nuevo se combinan, y esto es lo que algunos no  entienden, tecnología y esfuerzo humano. Sólo así se asegura una respuesta rápida y eficaz ente cualquier contingencia.

De este modo, queda explicado el porqué del esfuerzo ingente en investigación, en desarrollo y en capital humano antes siquiera de instalar la primera alarma. A fin y al cabo, ya lo dice la canción de Fito y Fitpaldis en su canción “La casa por el tejado”: “Las cosas importantes aquí / son las que están detrás de la piel”